Deja que vengan los pensamientos, pero no dejes que se completen, no los sigas. Cuando surge un pensamiento, lo cual es lógico que suceda, debido a las tendencias o condicionamientos de la mente, hazle la pegunta:

«¿a quién le pertenece este pensamiento?«, la respuesta será́: «A mí»; de nuevo, con una mente en calma pregunta:

«¿quién soy yo?», «¿soy aquel que aparece y desaparece?». Todo aquello que aparece y desaparece es irreal. Los pensamientos aparecen y desaparecen en el eterno fondo del marco del silencio, ésa es tu realidad, la cual es permanente y aquello que se debe experimentar.

Una vez que la atención queda fija a esa Realidad, no importa cuántos pensamientos vengan, al final, siempre se fijará en sí misma. Primero el Ser ve el mundo y después ve el vacío; cuando el intelecto deja de funcionar, el Ser se enfoca a sí mismo; del mismo modo, el Ser ve al Ser, ésa es la verdadera experiencia del Ser, no la comprensión intelectual; pero para llegar a esto, es necesario practicar y tener la convicción de que, como conjunto cuerpo-mente son capaces de funcionar con el poder del Ser, convicción ésta que cobrará fuerza con la práctica.

Esa realidad no está en los libros ni en las palabras, sino en ustedes.

La gestión del pensamiento versus la gestión de la compañía.

 

Nuestros pensamientos es nuestra inseparable compañía, solos o en compañía de personas, animales o lugares, siempre, siempre nos acompaña los pensamientos.

Dicen los maestros que debemos elegir nuestras compañías. Y nuestra cabeza siempre busca responsables, personas con las que no debemos estar, quizás lugares…. y esto no es del todo cierto. Nuestra más pesada o ligera carga va con nosotros a todas horas, incluso cuando dormimos, y estos son nuestros pensamientos y sentimientos, ellos nuestros inseparables compañeros.

Nosotros y solo nosotros tenemos la capacidad de elegir la compañía mental y emocional en cada momento, es cierto que, en compañías de personas y lugares propensas a la alegría, es más sencillo el elegir estos pensamientos y sentimientos. Esto no es excusa para que cuando la compañía, digamos, externa nos incite a pensamientos y sentimientos de descontento o desazón tengamos que elegirlos.

El verdadero sacrificio, el verdadero trabajo, proviene en todo momento elegir aquello que nos hace feliz y siempre podemos hacerlo, siempre, no hay excusa alguna para no hacerlo.

La felicidad no es un tener, la felicidad es un hacer y eso lo decides tú en cada momento.

Decide solo aquello que te causa alegría.

El pensamiento positivo transmite alegría. Despierta, eleva, expande

El pensamiento negativo transmite desazón y miedo. Encierra, adormece, contrae.

Elige siempre pensamientos positivos, observa un momento sobre lo que te sucede cuando piensas con desagrado de alguien, cuando piensas que no puedes, cuando piensas que no tienes. ¿Qué sucede?

Realmente los pensamientos son unas vibraciones que tienen una energía, cuando elegimos vibraciones de poca energía nos estamos separando de nosotros mismo, por ese motivo creamos temor, ansiedad y dolor. Sin embargo, cuando elegimos vibraciones con alta energía, nuestras realidades de los diferentes planos se acercan se conectan y esto nos proporciona alegría.

Buscar los responsables fuera, cuando nos los hay, es una pérdida de tiempo, es hora de tomar responsabilidad de nuestros pensamientos, sin buscar excusas.

Yo decido en todo momento, y decido la compañía de los pensamientos de alegría, confianza, paciencia.

PROPUESTA PRÁCTICA

GESTIÓN DE PENSAMIENTOS Y  EMOCIONES  |  HO´OPONOPONO

ACERCA DE HO’OPONOPONO

Hoʻoponopono (también llamado auto-dentidad a través de Ho’oponopono) es una antigua técnica hawaiana de autotransformación para la curación y una terapia espiritual eficaz. Es una práctica de reconciliación y perdón, y salió al mundo occidental originalmente por Morrnah Nalamaku Simeona, una curandera hawaiana, en 1983.

Se define como «limpieza mental: conferencias familiares en las que se establecieron relaciones mediante la oración, la discusión, la confesión, el arrepentimiento y la restitución mutua y el perdón». En el pasado, un kahuna o un médico serían llamados a un contexto familiar para descubrir problemas , practica el perdón y libérate el uno al otro de las recriminaciones, rencores y culpa.

Hoy en día, Ho’oponopono puede ser utilizado como una terapia complementaria tanto por los profesionales como por los pacientes. La auto-dentidad a través de la terapia con Ho’oponopono enseña a los pacientes y a los profesionales quiénes son, y cómo pueden resolver los problemas momento a momento. Está destinado a ayudar a curar cualquier vínculo tóxico o traumatismo mediante el uso del modelo a seguir de valores altos.

Un componente esencial de Ho’oponopono proviene de los principios de la conciencia, según lo define el difunto Dr. David Hawkins. El Dr. Hawkins postuló que cada nivel de conciencia coincide con conductas y percepciones humanas determinables sobre la vida, cada una representando un campo de atracción variable de fuerza variable que existe más allá de nuestra realidad tridimensional.

Piénselo de esta manera: como parte de la Mente Inconsciente, todos llevamos dentro de nosotros a todas las personas significativas en nuestras vidas (esta idea es muy similar a los arquetipos de Carl Jung). Ho’oponopono lo hace «bien» con ellos. El proceso de Ho’oponopono es alinear y limpiar nuestra genealogía, así como también limpiar nuestras relaciones con otras personas en nuestras vidas.

 

BENEFICIOS DE HO’OPONOPONO

La experiencia clínica ha demostrado que la técnica de Ho’oponopono puede usarse para una serie de problemas espirituales y emocionales, y que los beneficios incluyen:

  • Ayuda a lograr el equilibrio.
  • Fácil de aprender para aliviar el estrés.
  • Puede ser auto aplicado
  • Respuesta mejorada a terapias y tratamientos.
  • Recuperación de la ira y angustia de las experiencias negativas.
  • Aceptación a diversas situaciones.
  • Mayor confianza y claridad.
  • La eliminación de los vínculos emocionales negativos del pasado.
  • Una conexión más profunda con lo Divino.
  • Un mayor sentido de propósito.