La gestión del pensamiento versus la gestión de la compañía.

Nuestros pensamientos es nuestra inseparable compañía, solos o en compañía de personas, animales o lugares, siempre, siempre nos acompaña los pensamientos.

Dicen los maestros que debemos elegir nuestras compañías. Y nuestra cabeza siempre busca responsables, personas con las que no debemos estar, quizás lugares…. y esto no es del todo cierto. Nuestra más pesada o ligera carga va con nosotros a todas horas, incluso cuando dormimos, y estos son nuestros pensamientos y sentimientos, ellos nuestros inseparables compañeros.

Nosotros y solo nosotros tenemos la capacidad de elegir la compañía mental y emocional en cada momento, es cierto que en compañías de personas y lugares propensas a la alegría, es más sencillo el elegir estos pensamientos y sentimientos. Esto no es excusa para que cuando las compañía, digamos, externa nos incite a pensamientos y sentimientos de descontento o desazón tengamos que elegirlos, el verdadero sacrificio, el verdadero trabajo, proviene de en todo momento elegir aquello que nos hace feliz y siempre podemos hacerlo, siempre, no hay excusa alguna para no hacerlo.

La felicidad no es un tener, la felicidad es un hacer y eso lo que decides tú en cada momento.
Decide solo aquello que te causa alegría.
El pensamiento positivo transmite alegría. Despierta, eleva, expande
El pensamiento negativo transmite desazón y miedo. Encierra, adormece, contrae.

Elije siempre pensamiento positivos, observa un momento sobre lo que te sucede cuando piensas con desagrado de alguien, cuando piensas que no puedes, cuando piensas que no tienes. ¿Qué sucede?

Realmente los pensamientos son unas vibraciones que tienen una energía, cuando elegimos vibraciones de poca energía nos estamos separando de nosotros mismo, por ese motivo creamos temor, ansiedad y dolor. Sin embargo cuando elegimos vibraciones con alta energía, nuestras realidades de los diferentes planos se acercan se conectan y esto nos proporciona alegría.

Buscar los responsables fuera, cuando nos los hay, es una perdida de tiempo, es hora de tomar responsabilidad de nuestros pensamientos, sin buscar escusas.

Yo decido en todo momento, y decido la compañía de los pensamientos de alegría, confianza, paciencia.